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             Venezuela, Noviembre 21 de 2017
   






    
MARZO 2002
EL PARQUE DEL ESTE  

Página 7   


Fuente consultada:
Internet

El Parque del Este en los años 80.
El Parque del Este marca una etapa definitiva en la realización de los parques urbanos del país, ya que introdujo nuevos conceptos sobre la importancia de efectuar los estudios técnicos necesarios y la formación de equipos de trabajo para plasmar un conjunto coherente, sin improvisaciones, donde sus diversos componentes se ubiquen en los sitios más apropiados, tomando en cuenta todos los factores de incidencia para llegar finalmente a resultados equilibrados y armónicos.

Gracias a esta labor previa realizada bajo la dirección del famoso Arquitecto y Paisajista Roberto Burle Marx y a su equipo de arquitectos asociados, fundamentalmente los arquitectos Fernando Tábora y John Stoddart, puede explicarnos la gran cantidad de visitantes que es capaz de recibir el Parque del Este, sin que por ello sea afectado sensiblemente en sus instalaciones ni en sus ambientes y áreas verdes. La distribución y organización de los parques urbanos y parques naturales, hecha en forma bien estudiada y planificada, representa el paso más importante para la reservación y mantenimiento del mismo parque. Si ello no se logra de antemano, las áreas públicas son fácilmente dañadas o alteradas por los visitantes, sin que ello indique necesariamente grado de incultura o vandalismo, pues la razón principal está en la falta de organización del área recreativa puesta al servicio del público.

Afortunadamente, el Parque del Este contó desde su inicio con el asesoramiento y apoyo fundamentales del organismo denominado Consejo Consultivo del Parque del Este. El apoyo brindado por las distintas personalidades de este Consejo, fue de gran importancia para solucionar los distintos problemas que en el transcurso de la realización de una obra de esta magnitud se suceden.

El Primer Directorio del Consejo Consultivo estuvo integrado por; Carlos Guinand, Gustavo Wallis, Eduardo Mendoza Goiticoa, William Phelps y Armando Planchart.

Es oportuno destacar la inmensa labor cumplida por el Arq. Carlos Guinand, durante toda su actuación como Presidente de este Conejo Consultivo, "El viejo Guinand", como cariñosamente le llamábamos todos los que tuvimos la suerte de tratarlo personalmente y compartir su explosiva pro sincera y firme amistad, se dedicó con pasión y gran cariño al desarrollo y progreso de este parque, e intervino en forma activa en el avance que día a día se iba logrando en las diversas obras del parque, todo ello desde luego, compartido con el apoyo de sus colegas del Consejo.

En muchas de las exploraciones botánicas que se efectuaron para la recolección d material botánico, así como para aprender sobre la distribución y requerimiento de nuestras plantas, se incorporaban algunos de los miembros de este consejo. Desde luego, que el primero y más entusiasta en estos trabajos de campo fue en muchos casos el Dr. Guinand, acompañado por el Paisajista Roberto Burle Marx, y los ornitólogos William y Kathy de Phelps.

En la actualidad el Consejo Consultivo está integrado así: Dr. Manuel Silviera, Presidente: Dr. Tobías Lasser, Vice-presidente: Sra, Kathy de Phelps, Dr. Martín Vegas y Ramón Aveledo Hostos, como Vocales.

Otro factor de gran importancia en el desarrollo del Parque del Este, fue constituir desde el comienzo equipos de trabajo técnico: es decir, arquitectos-paisajistas, botánicos, ingenieros, jardineros especializados, etc. Estos profesionales presentaban informes y resultados relativos a su propia área de investigación, todo lo cual se procesaba y dirigía hacia los objetivos generales acordes con la realización del parque.

Las 77 hectáreas que constituyen la extensión actual del Parque del Este, formaban parte de la antigua hacienda San José. Gran parte del área estaba cubierta por una vegetación boscosa dominada fundamentalmente por viejos y corpulentos bucares, observándose además, numerosos y descuidados arbustos de café. De las ramas de estos bucares pendían largas hebras entrelazadas de la característica Tillandsia usneoides o Barba de Palo, planta indicadora del aire fresco y puro del bucólico valle de la Caracas colonial, que a comienzos del siglo pasado gozaba y describiera en páginas inmortales, el sabio naturalista Barón Alejandro de Hunboldt. El suelo sano de la hacienda colonial tenía allí todo su vigor y esplendor vivificante. Aquello era como un recóndito lugar que se resistía al pujante y avasallor crecimiento urbanístico de la nueva Caracas. Proyectos e ideas sobre la posible utilización de la zona, a menudo se discutía en los altos niveles del ejecutivo Nacional, y a punto estuvo de convertirse aquellos terrenos de plana topografía, en un desarrollo urbanístico para albergar los edificios de la mayoría de la oficinas y ministerios de la Administración Pública. Afortunadamente, para bienestar de la ciudadanía toda, tales proyectos no se realizaron y en su lugar, la causa menos apreciada, la que parecía más débil y con menor apoyo, fue la que finalmente se logró, o sea la de aprovechar aquel inmenso depósito de suelo profundo y vegetación boscosa, en el desarrollo integral del parque urbano más importante con que cuenta, se engalana y enorgullece hoy la ciudad de Caracas: el Parque del Este.

El proyecto realizado había que efectuarlo. En forma progresiva y planificada se iba desarrollando los jardines, lagos, veredas y edificaciones proyectadas. Todo ello se logró haciendo modificaciones graduales y necesarias sobre la topología y vegetación original: se formaron montículos y pequeñas colinas donde antes todo era plano, se colocaron inmensas rocas transportadas desde los machuelos del litoral guaireño. Se trabajó intensamente en lograr la estructuración de este hermoso parque.


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